viernes, 30 de septiembre de 2016

Maestro

Las sendas sinuosas se despidieron de ti y también los caminos rocosos y los llanos, los frondosos y los yermos, los valles y las serranías. Las hojas de los árboles, como aretes de encajes, silbaron una última melodía, un último canto que acompañaba al caminante, al peregrino en su despedida. El viento acurrucó a las nubes y los moradores de los bosques, reales e imaginarios como las musas que a veces te visitaban, susurraron las canciones de la Tierra. El aroma de los montes, a pino, a tomillo y a romero, a tierra firme, se mezcló en sinfonía con el tul de la niebla y con las gotas de rocío, como escoltas del guerrero que termina la contienda.

El río sigue su curso, la montaña resiste el envite del tiempo, la luna se muda en su manto siguiendo su ciclo, el camino se dibuja con otros pasos, con otras vidas. Y entre todas esas huellas, las tuyas: las de un guerrero, un caminante, un maestro.


jueves, 29 de septiembre de 2016

La ranita cantora

Era una ranita hermosa,
con chaqueta de tweed rosa,
que croaba con la luna
sin vergüenza ninguna.

Con sus cantos despertaba
al abuelo de la cama,
a la niña de su cuna
y en la iglesia al señor cura.

Una tarde, ya cansada
de reproches y miradas,
agarró bien su maleta
y partió en su camioneta.

Y a modo de despedida,
a todos los de la villa,
dejó escrita una cartita:
"Esto avisa la ranita".

Escucharéis la campana
y el petardo con su traca,
al gallo, al gato, a la pava.
Oiréis el carro que limpia
carril, acera y fachada
y al afilador que afila
cuchillo, tijera y navaja.

Croac, croac, croac
dice la ranita,
croac, croac, croac
¡buen viaje, amiguita!


jueves, 11 de agosto de 2016

Las cuatro menos cuarto en San Miguel

(Dicen que a cada tonto le da por una cosa y esto, parece ser, es lo que me toca.
Es poesía de risa, espero así se entienda, para pasar el rato de este fresco verano.
Si hay quien se diera por persona ofendida no me niegue el saludo, le pido disculpas, los versos le borro. 
Aunque más que molestar por palabras ofensivas, debería fastidiar por ser pésima poesía.)



El reloj de la iglesia se ha parado
justamente a las cuatro menos cuarto
y así es que la siesta se ha instalado,
estable, en este pueblo respetable.

Los vecinos, ante esta situación,
en el paseo se han organizado
-los pocos que despiertos han quedado-
y en breve tiempo a la acción han pasado:


El primero en encontrar
debe ser el santo padre,
las beatas comunican
que el párroco está de viaje.

Siguiente en importancia
es quien rige la alcaldía,
el cabildo ha declarado
que salió de cacería.

Por contraposición,
llaman a la oposición
y no se ponen de acuerdo
en quién es el lado izquierdo.

Al cuerpo de policía
intentan localizar,
la llamada comunica
y esto nadie se lo explica.

Se dirigen a la radio
para hacer un comunicado
pero se quedan turbados,
el local está cerrado.

La asociación de vecinos,
congregada en asamblea,
prepara publicación
en el Diario Información.

El maestro don Tomás
-que es de medio natural-
no lo puede solventar
no vaya a ser que moleste
-en lo alto de la torre-
a alguna especie animal.

Joaquín, el mesonero,
que fue ilustre pregonero,
fotógrafo y reportero,
se marchó de veraneo.

Y el señor electricista
tiene excesivo trabajo,
no podrá echar un vistazo
hasta dentro de dos años.

Y es San Miguel, el arcángel,
harto de este disparate
quien baja de su hornacina
y a la torre se aproxima.

Una piedra pequeñita
encasquilló el engranaje,
la retira con coraje
y soluciona el rifirrafe.

Pero cuando San Miguel
vuelve a su colocación,
no encuentra en posición 
al diablo que retenía
fuertemente entre sus pies.
Así es que se sitúa,
con esta tesitura,
presidiendo la fachada
y espera que nadie mire
en un tiempo a las alturas.

Y este pueblo peculiar,
recuperó así las horas
de su estimado reloj
pero tuvo que pagar
un elevado precio
tener entre sus vecinos
al demonio de inquilino.

¿Alguien lo ha visto?






domingo, 17 de julio de 2016

Soneto para Ella

Tú, como la higuera fuerte y guardiana
de sus frutos, grácil el movimiento
de sus ramas que danzan con el viento
y de besos los recubre temprana.


En tus brazos se duerme la mañana
y hasta el pájaro altivo escucha atento
tu dulce nana, como encantamiento,
al resol de tu mirada gitana.


Un susurro de brisa en la mejilla,
la caricia de una onda de tu pelo
y tu olor de azahar y campanilla.


Y en la noche, la luna tiene celo
de tu vientre formado como arcilla,
de tu risa arropada en mi pañuelo.





domingo, 10 de julio de 2016

Lluvia


Nos han quitado hasta la lluvia,
nula, usada, desahuciada,
ya no acaricia a los amantes,
ya no resbala por las calles,
ya no da vida al limonero,
ya no atempera mi aguadero.

Nos han quitado hasta la lluvia,
agotada, anciana, vendida
no sé si por golpe de puño
o a nubes desaparecidas,
no sé si es pago de tributo
o por algunos prostituida.

Lluvia llamada, deseada,
alma amiga, viva, perdida
quedarás en la poesía,
silenciosa, quieta tristeza
del codicioso y vil poeta
que te guardó en una libreta.



sábado, 2 de julio de 2016

El famoso huevo

Existen personajes que nos inquietan, que nos transmiten un sentimiento de rechazo o quizás de incomprensión por no formar parte de nuestra cultura. Son personajes con los que no hemos crecido, de los que no sabemos nada, si vienen de un cuento, de un dibujo de la televisión o si son producto de las historias transmitidas de boca en boca por abuelitas. No sabemos identificar a simple vista si son buenos o malos (importantísimo en cualquier cuento), simpáticos o detestables, si logran hacer cosas importantes o son simples segundones en la historia. Pero llega un día en el que este personaje se cuela en casa e intentas buscar en un rincón de tu memoria cualquier dato que te haga reconocerlo y ponerle nombre. Para mí este es el caso de Humpty Dumpty, un señor huevo con traje, zapatos y aire elegante, en algunos casos incluso con pajarita o corbata, cinturón, sombrero y tal vez hasta sosteniendo un puro… pero ¡sin dejar de ser un huevo!


Este personaje, como he dicho llamado Humpty Dumpty que en español viene a ser Zanco Panco, me sonaba de haberlo visto en una imagen con Alicia en el país de las maravillas (concretamente aparece en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí) en la que los dos mantienen una entretenida conversación.

Alicia, en un primer momento, ve un huevo sentado en un muro y se sorprende de que tenga ojos, nariz y boca pero no tarda mucho en identificar a Humpty Dumpty. ¡No puede ser nadie más que él! ¡Estoy tan segura como si llevara el nombre escrito por toda la cara!, nos dice Alicia. Y es que ella sí reconoce al personaje. El huevo explica a Alicia el significado de algunas palabras, lo que desconcierta a la niña pues para nada se corresponden los significados con los términos a los que se refiere. Cuando Alicia se lo hace ver, él le contesta:


-Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga… ni más ni menos.
-La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda… eso es todo.

 El huevo deja claro a Alicia que el que manda lo establece todo hasta el significado de las palabras. Una importante enseñanza de la que Alicia debería tomar nota pues ¿no es así en la vida real? El que manda pone la norma. Además Humty Dumpty le da a Alicia algunas definiciones de las palabras sin sentido que la niña tiene que descifrar  del extraño poema del Galimatazo. Lewis Carroll crea este poema que viene a formar parte de la literatura Nonsense, es decir, de disparates, de retorcer las palabras, de jugar con el lenguaje. Es una falta de sentido muy ligada al habla infantil y a los juegos. El Nonsense es una transgresión en las formas comunes de sintaxis y semántica.


Otra de las apariciones de este huevo, que hizo que reparara en él de manera especial por la rareza que me provoca, fue no hace mucho en una película de dibujos que daban en la televisión: El gato con botas. ¿Qué hacía este huevo trajeado con el gato de Shrek? Pues ni más ni menos que  ser su mejor amigo. En la película es un huevo soñador aunque siempre está frustrado por ser un huevo, es la inteligencia frente a la valentía del felino y, al final de la historia, la envidia podrá con él y traicionará a su mejor amigo.

El personaje de El gato con botas tiene sus orígenes en la cultura europea. En 1697 el escritor francés Charles Perrault lo presentó juntó con otros cuentos populares en su libro “Cuentos de mamá ganso”. Por su parte, el origen de Humpty Dumpty es similar puesto que también procede de los cuentos orales de Mamá Ganso o Mamá Oca. Y ¿quién es Mamá Oca? Pues es una mujer de campo contadora de historias aunque no hay ninguna escritora específica que se identifique con tal nombre. Su origen parece ser francés pues es en este país donde aparecen las primeras menciones a la misma, mucho tiempo antes que en el resto del mundo.
Pues bien, Humpty Dumpty es un personaje de una rima de Mamá Oca, creada en Inglaterra y cuya traducción más común puede ser:
Humpty Dumpty sat on a wall,
Humpty Dumpty had a great fall.
All the king's horses and all the king's men
Couldn't put Humpty together again.
Humpty Dumpty se sentó en un muro,
Humpty Dumpty tuvo una gran caída.
Ni todos los caballos ni todos los hombres del Rey
pudieron a Humpty recomponer.
En ningún momento se menciona que el personaje sea un huevo, de hecho la rima es un acertijo, pero se da por sabido que es un huevo puesto que una persona normal no sufriría los daños que se recitan en el poema.
Así, sigo buscando información sobre mi amigo el huevo y descubro que se menciona en multitud de películas, series, música, libros… ¡manda huevos!
Ahora, después de conocer un poco mejor a Humpty Dumpty ya no me resulta tan extraño ni desconcertante. Supongo que todo aquello que desconocemos nos provoca miedo, malestar o rechazo y basta con darle una oportunidad para entender y abrir los ojos a otras realidades, a personas diferentes y maneras distintas de hacer las cosas… aunque sea dentro de una huevera.
Y mejor dejo para otro día hablar de una galleta con forma de muñeco, de lo más siniestra, que vi por primera vez en la película de Los Cazafantasmas y cuya imagen me persigue más espantosamente que nuestro conocido Hombre del Saco. 


sábado, 30 de abril de 2016

Narciso

Vivía profundamente enamorado. Contemplaba diariamente la figura a la que idolatraba, la esbeltez de su cuerpo, las facciones perfectas de su cara, los movimientos armoniosos de sus pasos. Día tras día su pasión iba convirtiéndose en una peligrosa obsesión. En cada rincón la encontraba y necesariamente tenía que detenerse y observar con mirada entusiasta aquella excelsa silueta. Fuera de su casa seguía provocando el encuentro con ella, en cada espacio, en una tienda, en un restaurante, en un servicio público... Cualquier lugar era perfecto para él.  El tiempo fue pasando y su obsesión fue aumentando aún a pesar de que era consciente que sus pretensiones más íntimas  nunca serían satisfechas. Decidió tomar una determinación y acabar con aquella esclavitud. No sería fácil. Lo sabía. Tomó la primera decisión que marcaría el comienzo de su curación: se deshizo de todos los espejos que tenía en casa.