viernes, 16 de diciembre de 2016

Sinestesia

Maire Kalkowski

Ayer tuve un pensamiento y era verde, verde y grande. También era dulce, tremendamente dulce, como esa fruta que sueñas con morder cuando tienes sed. Era un pensamiento verde y fresco, joven y mojado en gotas de la mañana semejantes a las que al despertar cubren mi tejado. Era un pensamiento verde en una tarde verde.

Y mientras me recreaba en mi pensamiento verde llegaste tú. Tú con tu chaqueta roja, tu sonrisa roja, tu aspecto rojo. Como quien sacude las migas de un mantel así lanzabas palabras y más palabras al aire… y todas eran rojas. Y con tu ímpetu y tus palabras rojas casi me hiciste abandonar mi pensamiento verde.

Entonces te miré con desdén y levanté una ceja y apreté los labios, enviándote continuas señales para que no siguieras invadiendo mi pensamiento verde con ese color que sólo alguien rojo como tú podía tener.